El abusador se disculpa a si mismo

El abusador esconde sus acciones tratando de aparentar que no tienen ninguna importancia. Con su misma víctima minimiza sus actos, diciendo: “eres una exagerada, no te golpeé tan fuerte, tu no sabes lo que es un golpe fuerte”.

Se excusa por llegar tarde

No es consistente cuando habla y lo hace con vaguedad, evita la responsabilidad de dar excusas válidas. Por ejemplo dice: “no me reclames, si llegué tarde es porque tenía cosas que hacer”.

Ira

Los abusadores no se enojan, fingen la ira y el enojo para controlar sus víctimas y para manipular situaciones y personas. Cuando se enojan se sienten temidos y les es facil intimidar a su pareja.

Control y poder

El abusador usa diferentes técnicas y estrategias para vencer la resistencia de su víctima, tales como insultos o alzar la voz para intimidar a la pareja o pone a otros miembros de su familia en contra de la víctima por medio de críticas y difamando su reputación.

Asume el rol de víctima

Algunas veces el abusador finge ser él la víctima para lograr que otros sientan lástima de él y lo ayuden. Usa el disfraz de víctima para vengarse de su pareja y para que otros se compadezcan de él. Muy comúnmente los abusadores reclaman ser ellos las víctimas para evitar que la policía los encuentre culpables. Algunas veces en las cortes acusan a su pareja de ser violenta y mostrarán heridas, rasguños o mordeduras para reclamar que fueron atacados. También algunas veces argumentan que las agresiones físicas que muestra su pareja fueron hechas por él cuando trataba de defenderse.

Consideran a su pareja de su propiedad

El abusador es absolutamente posesivo. Cree que su pareja es exclusivamente de su propiedad y que puede hacer lo que él quiere con ella. Con esa autoridad de ser su propietario, agrede a su víctima y le dá órdenes sobre como debe comportarse, donde puede ir, con quien puede hablar, como debe vestirse y le dice sutilmente: “tu eres mía y si yo no puedo tenerte, nadie más te tendrá”.

El abusador se glorifica constantemente

El abusador tiene una alta imagen de él mismo. Piensa que es fuerte, superior y muy masculino. Se cree un ser independiente y auto-suficiente. Su imagen de hombre ideal lo hace glorificarse constantemente. Si alguien se atreve a decir algo negativo sobre el abusador, éste lo considera un insulto pues él cree que está muy cerca de ser perfecto